• Experto en PYMES

¿Cada cuánto se equivocan tus empleados?

Cuando hablamos de los errores de nuestros empleados, ¿Cuántas veces pensamos en los errores que nuestro negocio está cometiendo y que dan como consecuencia que nuestros empleados no hagan las cosas bien?

O en otras palabras, de esas veces ¿Cuántas son responsabilidad del empleado, y cuántas son responsabilidad nuestra como dueños del negocio?

Cuando pregunto, cada cuando la riegan tus empleados, la mayoría de mis clientes con los que comienzo me contestan: TODOS LOS DÍAS.

Pensemos en un caso de la vida real.

Juan, un vendedor de autos, decide darle un descuento importante a un cliente, que él consideraba como bueno.

Cuando el dueño se da cuenta, estalla en enojo, ¿Cómo es posible que le hayas dado ese descuento? ¿¡Qué te pasa!?

En realidad fue un mal movimiento, el auto tenía un precio de lista de 250,000 y el costo era de 210,000.00 pesos. Juan lo vendió en 200,000.00, por lo tanto, la empresa perdió cerca de 10,000 pesos en esa transacción.


Por lo tanto, Juan la “regó”.

Y como castigo a Juan le dieron la regañada de su vida y hasta tuvo que pagar esos 10,000.00 pesos con dinero de su bolsa.

No cabe duda de que aquí hubo un error, y que este error deberá de ser resuelto para que no vuelva a suceder.

Sin embargo, ¿Realmente el error fue de Juan?

En este caso, Juan no sabía que ese auto ya tenía un precio de liquidación.


A Juan le dijeron que podía dar hasta un 30% de descuento, y realmente el solo dio el 20% de descuento, en la mente de Juan esta ¡Había sido una excelente venta!.

No sólo había logrado convencer al cliente de inmediato, sino que ¡Dio menos descuento del que tenía autorizado!

Por supuesto, lo único que vio el dueño fue cómo Juan había sido el “culpable” de que se perdieran no sólo 10,000.00 pesos, sino la utilidad que se pudo haber obtenido por ese auto.

Para el dueño, Juan era un incompetente, pues como se le ocurre venderlo con descuento, cuando ¡Era OBVIO que el auto estaba en precio de liquidación!

Por otro lado y esta consecuencia es mucho más costosa, ahora que Juan esta regañado y le han descontado 10,000 pesos de su bolsa, jamás volverá a vender un solo auto sin confirmar con el dueño 30 veces cuál es el descuento que puede dar para que carro.

¿Qué crees entonces que pasará con el dueño?

Se volverá un autorizador de precios y por supuesto, tendrá ahora, menos tiempo para las cosas más importantes.

Y honestamente, si yo fuera Juan, haría exactamente lo mismo, en los zapatos de Juan ¡Él había seguido las reglas que le habían definido!, le dijeron, de esta lista, sólo puedes dar hasta un 30% de descuento, NO MÁS, ¡Y ESO FUE EXATAMENTE LO QUE HIZO!

Ahora te pregunto de nuevo, ¿Cuántas veces la riegan tus empleados?


Y la pregunta tiene doble sentido, si tus empleados nunca la riegan es muy probable que sea porque siempre te preguntan todo, todo el tiempo.

Jefe, hay que enviar este paquete, ¿Por dónde lo mando?, hay que ir por un cheque, ¿Con quién lo recojo?, oiga el contador quiere el reporte de las facturas ¿Se lo doy?, hay que hacer esta compra para un cliente que le urge el día de hoy, ¿Me la autoriza?

Puede ser que ya no la estén regando, y entonces ahora nomás no te alcanza el tiempo para nada.

No pretendo pedirte que no regañes a tu equipo, soy fiel creyente de que debe de haber consecuencias, sin embargo también soy creyente de que estas consecuencias deberán de ser aplicadas sólo en un caso, cuando el empleado NO QUIERE hacer las cosas.

Verás, desde mi punto de vista pueden existir 3 razones para que un empleado la riegue:

No sabía como hacer las cosas.

No entendió cómo, o para que hacer las cosas.

O simplemente no quiso hacerlas como se le pidió.

Si el error fue causado por alguna de las 2 primeras razones entonces el empleado no la regó, la regó el sistema, la manera en la que les enseñas, comunicas, entrenas, y exiges resultados.

Y si no fue su “culpa” entonces ¿De qué sirve regañarlo?

Esto creo que es importante, pues es muy probable que cada vez que un empleado la riega, los que somos responsables no es alguien más que nosotros.

Y si nos conformamos con regañarlo, estaremos dejando de hacer lo necesario para evitar que vuelva a pasar, y además estaremos condenándonos a tener una vida de constantes llamadas para resolver las dudas más “obvias”.



Espero este articulo te acerque más a cumplir tus metas.

Soy un Coach Empresarial exitoso sólo cuando tú eres exitoso.

Sinceramente,

Víctor Salgado.


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